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Patrimonio

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Edificios y monumentos

Lezo es un pueblo con mucha historia. En 2003 se celebró el 800 aniversario de su fundación, y durante todos estos siglos en sus tierras se han construido muchos e interesantes edificios y monumentos. Tres de ellos están en el mismo casco: la Basílica del Santo Cristo, la iglesia parroquial de San Juan Bautista y el ayuntamiento. Asimismo, hay varios caseríos y casas solariegas que también tienen valor histórico o arquitetónico.

Casco urbano y alrededores

En la plaza del pueblo está la Basílica del Santo Cristo. En sus inicios no era más que una ermita. El pórtico tenía un vallado de madera y dentro se podía ver el Cristo Crucificado. La imagen es de estilo bizantino, del s. X, y tiene una particularidad: no tiene barba.

En el siglo XVI hubo un supuesto milagro y como consecuencia, la devoción por la imagen ser extendió a toda Euskal Herria. Así, en el lugar donde se encontraba la ermita se construyó la basílica renacentista que conocemos hoy día.

Según los expertos, la talla del Santo Cristo de Lezo tiene un alto valor artístico, pero sin ninguna duda, lo que durante años ha atraído la atención han sido las numerosas leyendas que se han creado alrededor de él. Se puede decir que el Santo Cristo de Lezo es una de las figura religiosas más conocidas de Euskal Herria.

Interior de la Basílica del Santo Cristo

Foto: Interior de la Basílica del Santo Cristo.

Cáliz de la Basílica del Santo Cristo

Foto: Cáliz.

Según la leyenda, la imagen apareció flotando en la bahía de Pasaia en el siglo XV. En esa época se tomo el suceso como una señal divina, y por tanto, no es de extrañar que los habitantes de Pasaia, Rentería y Lezo lo quisieran para sí. Así, se dice que entre tantas disputas se olvidaron del Cristo y he aquí lo sorprendente: cuando abrieron la caja de nuevo, la imagen había desaparecido.

Un poco más tarde encontraron la imagen donde hoy en día está el pequeño templo. Así, todas las dudas quedaron atrás, y decidieron que era ahí donde se tenía que quedar la imagen. Sin embargo, un vecino de Pasaia no se conformó con la decisión divina, y pensaba que algún vecino de Lezo había robado la imagen. Así, entrada la noche, decidió quitarle los clavos y llevar la imagen a San Juan. Nada más llegar, sucedió otro supuesto milagro divino. Una tormenta sacudió la comarca, a pesar de no ser lo más habitual en esa época del año. Cuando el pasaitarra abrió la caja vio partir al Cristo hacia Lezo. Así, finalmente determinó devolver la imagen a Lezo, y la tormenta cesó.

Desde entonces, su fama creció y antes de zarpar los marineron visitaban la ermita (hoy basílica) para pedir buena suerte en la campaña. Asimisno, dicen que respondía a las peticiones de los fieles y los curaba. Así pues, no es de extrañar que haya tantos exvotos. Desde siempre los más devotos han sido los marineros y los enfermos.

El exvoto (del latín "ex voto") es la ofrenda que se le hace a Dios en señal y recuerdo de un beneficio recibido. A lo largo y ancho del mundo, siempre se han hecho exvotos para mostrar agradecimiento a los dioses, y los soportes han sido diversos: imágenes de arcilla, basos...

En la Basílica del Santo Cristo de Lezo hay un exvoto que ha durado hasta nuestros días. Es una maqueta de un barco. En los pueblos de la costa era habitual hacer ofrendas en forma de maquetas de barcos para agradecer algún salvamiento.

Se pueden ver ejemplos en muchos municipios gipuzcoanos: Arrasate, Deba, Eibar, Eskoriatza, Hernani, Irun, Mutriku, Tolosa, Pasaia Donibane, Pasai Antxo y Lezo.

Asimismo, en la basílica también se puede ver el retablo del siglo XVIII.

Retablo de la Basílica del Santo Cristo

Foto: Retablo.

La iglesia parroquial de San Juan Bautista está en el promonotorio que hay en el casco del pueblo.

Durante muchos años, Pasai Donibane y Lezo la compartieron. Cuando a los vecinos de Pasaia se les dio el permiso para construir otra parroquia, a mediados del siglo XVI, sonstruyeron su iglesia, pero tenían necesidad de más dinero, así que no fue hasta mediados del siglo XVII cuando comenzaron las obras.

Las obras de la iglesia se comenzaron por la parte Norte. A ese lado se abren dos capillas y sus arcos tienen un poco de punta. Según el convenio de escritura, la parte sur también tiene dos capillas. Una de ellas lo cierra una arco de media punta, y se usa para entrar en la iglesia.

Retablo de la Iglesia parroquial San Juan Bautista

Foto: Retablo de la Iglesia parroquial San Juan Bautista.

Techo de la iglesia

Foto: Techo de la iglesia.

La iglesia es ancha y tiene una sola nave. En la parte exterior tiene grandes contrafuertes, y el la parte interior tiene pilastras prismáticas con base triangular. Lo cubre un crucero del siglo XVI. Las estrías son honduladas y las bases curvas. Algunos cruceros tienen hornamentos curiosos, es el único caso en Gipuzkoa.

El acceso al presbiterio se hace a través de una hermosa escalinata. El retablo principal tiene una altura de cuatro pisos y lo corona el calvario.

Ya en la parte exterior, el edificio tiene características góticas, tanto en las gárgolas como en el pórtico. En la puerta más moderna se pueden observar los comienzos de los arcos en punta. Encima de la portada se abre un rosetón gótico. Para repartir su luz hay una tracería y dos parteluecs. Encima del ventanal, en el sur se puede observar una moldura en el arco de doble inflexión. La decoración de una parte de la fachada Sur está hecha a base de bolas.

Los contrafuertes del exterior son muy notorios en el ábside y le dotan a la iglesia de una apariencia de fortificación.

Exterior

Foto: Exterior.

La construcción del actual ayuntamiento de Lezo concluyó en 1742. Sin embargo, anteriormente hubo otro. A mediados del siglo XVIII, tenía cárcel, archivo, enfermería, sala de reuniones, bar (en renta) y armería (por lo menos había 25 fusiles y bayonetas).

Para hacer frente a los gastos del trabajo, el consejo creó varios censos (préstamos del antiguo régimen): en 1739, 450 ducados a favor del cabildo de la iglesia de Rentería, y el mismo año otros 200 para el Convento de las Agustinas de Rentería. Esos préstamos no se devolvieron hasta el siglo XIX.

Exterior del Ayuntamiento de Lezo

Foto: Exterior del Ayuntamiento.

Las torres de Jaizkibel son testigos de la actividad que hubo en el monte en las guerras carlistas (s. XIX). Se levantaron seis torres en la cresta del monte, de los cuales cinco se mantienen en pie.

Mirando al Sur desde ellas, se puede divisar el corredor Irun-Pasaia, y mirando al Norte, la mar y las faldas del monte. Las bases de las torres son hexagonales y cada lado tiene entre 3,3 y 3,5 metros. La excepción es la más cercana a Guadalupe, puesto que su base es cuadrada. Todas tenían dos pisos y terraza. Hoy en día solo se conservan las paredes exteriores de arenisca. Los interiores están completamente vacíos. En las plantas de abajo se abrían agujeros rectangulares que servían para airear la torre o para observar. En el exterior se pueden ver zapatas y su altura varía, aunque son más ancha que la torre. La altura cambiaba dependiendo de las irregularidades del terreno.

Los soldados no entraban por el piso de abajo. Se abría el primer piso y se accedía a él por una escalera que se ponía y se quitaba según las necesidades. Así, era más dificil entrar en el edificio. En cada lado de los pisos, se abrían dos o tres aspilleras. La terraza estaba un poco más adelante que la fachada y a cada lado del polígono lo sujetaban tres codos. Asimismo en cada esquina había otro codo. Entre ellos se abría un agujero que más o menos era circular y se utilizaba para sacar las aguas pluviales.

En el lugar más alto, donde hoy en día están las antenas de telecomunicación, (Alto de Allerru, 547 m) los carlistas construyeron el castillo de San Enrique. Sus restos se conservan en buen estado, y se pueden ver las paredes exteriores y las divisiones de los compartimentos del interior.

Casas solariegas y caseríos

Andreone

Andreone

Apaiziartza

Apaiziartza

Arpire-enea

Arpire-enea

Borda

Borda

Bordatxo

Bordatxo

Darieta-zar Daita

Darieta-zar "Daita"

Darieta-zar Daita

Gaintza

Darieta-zar Daita

Galardi

Darieta-zar Daita

Iribarren

Darieta-zar Daita

Itxue

Darieta-zar Daita

Itzua bekoa

Darieta-zar Daita

Jamot-enea

Darieta-zar Daita

Maisu Cristobal-enea

Darieta-zar Daita

Mandasayania

Darieta-zar Daita

Mariya-enea

Darieta-zar Daita

Minkura

Darieta-zar Daita

Miura

Darieta-zar Daita

Olatzar

Darieta-zar Daita

Paskual-enea

Darieta-zar Daita

Pikandia-enea

Darieta-zar Daita

Sagu-enea

Darieta-zar Daita

Susana-enea

Darieta-zar Daita

Txerrimuño

Darieta-zar Daita

Zabala-etxea

Edificios civiles

Fuente que consta de un caño centrado en una placa de hierro. Presenta un banco corrido de piedra a lo largo de la calle. Es una de las tres fuentes públicas de Lezo que se hayan situadas en las tres salidas del casco (Kale Nagusia,Zubitxo, San Juan).

Edificio de planta irregular y tejado a dos aguas. Altura de cuatro plantas. Muros de sillería en fachada principal, que además presenta: escudo de armas de buena labra entre el 1º y 2º piso; balcón corrido de madera con molduras de sillería; alero sostenido por canes labrados de madera.

Personajes

Empezando por Jaimes de Zamora y hasta Patri Urkizu, muchos lezoarras se han hecho conocidos fuera de nuestro municipio. Tanto por lo que aportaron a la sociedad como por sus vivencias y aventuras. Entre ellos, hay pilotos, militares, curas, escritores, compositores, bertsolaris y txistularis.

Piloto mayor. En la época de Felipe II cruzó los litorales de Florida, Flandes, Inglaterra, Irlanda, Escocia y Noruega para luego escribir el tratado "Mareas derrotas" sobre esos litorales, el Mediterráneo y todas las orillas de España.

Almirante. Fue soldado y capitán de infantería. Participó en las batallas de Orán, Ceuta y Tánger, y estuvo en la expulsión de los franceses de Florida, siendo Pedro Menéndez de Avilés general de la armada.

Cura. Doctor en teología por la Universidad de Salamanca. Fue beneficiario de la parroquia de Lezo, sacerdote de Nigrán (Pontevedra), cura de Arévala (Ávila), fiscal de la cámara apostólica del obispado de Iruñea, y confesor y predicador general del obispado de Iruñea, de la corte de Madrid y del arzobispado de Toledo. Por la muerte de su hermano Onofre en 1612, tomó su lugar en los Astilleros Reales de Lezo como responsable de material y abastecimiento de las naves que construían.

Cura (1658-1739). Doctor en teología. Estudió arte, gramática y teología en la escuela Santo Tomás de Sevilla. Fue beneficiario de la parroquia de Lezo durante largos años, hasta que renunció al puesto en 1708.

Bertsolari (1867-1952). De joven trabajó en los altos hornos de la "Real Compañía Asturiana de Minas", ubicada en el cabo de Capuchinos. Se casó en 1894 y se mudó a Donostia, donde trabajó de barrendero. Publicó un sinfín de bertsos en euskera y Antonio Zavala recopiló más de cincuenta de ellos en un libro.

Pintor (1883-1952). Siendo monaguillo, el cura Eusebio Pildain descubrió su habilidad para la pintura. Los Marqueses de Cubas solían venir habitualmente a visitar el Santo Cristo de Lezo, y Pildain decidió dejar al joven Elías a su cargo en 1896. Gracias al apoyo de los marqueses, Elías Salaverria recibió una gran prestación artística.

Inicialmente se formó en la Escuela Profesional de Arte de Donostia, luego en el centro madrileño de Bellas Artes San Fernando (donde fue alumno de Alejandro Ferrant), para después trabajar con Luis Menéndez Pidal. En 1903 ganó una beca de la Diputación Foral de Gipuzkoa y su cuadro titulado Estudio de Interior resultó ganadora en la exposición Círculo de Bellas de Artes de Madrid.

Con más premios a sus espaldas, en 1909 se fue a París a conocer las corrientes artísticas de la época y reforzar su estilo clasicista. En 1912 ganó la primera medalla de la Exposición Nacional de Madrid con La Procesión del Corpus en Lezo, uno de sus trabajos más distintivos, y un año después, en 1913, hizo lo mismo con la medalla de oro de la Exposición Internacional de Munich. En 1944 entró como académico en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Murió de forma repentina en 1952 mientras restauraba unas pinturas del techo de la Capilla Concepción de la iglesia madrileña de San Francisco el Grande.

Obispo (1890-1973). Doctor en teología en la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma en 1911. Sabía euskera, francés, latín, griego, hebreo, castellano e italiano. Después de ordenarse sacerdote en 1913, fue profesor del Seminario de la Diócesis de Gasteiz siendo suyas las cátedras de hebreo, teología dogmática e historia de la filosofía.

En 1918 fue nombrado Canónigo Lectoral de la catedral de Gasteiz y consiguió dos cátedras más en el Seminario: las cátedras de historia bíblica y de los escritos sagrados. En la segunda república, en la legistura de 1931-1933, fue diputado de las Cortes en representación de Gipuzkoa y participó en la cámara llamada Euskal Gutxiengoa. Se ganó la fama de buen orador en el parlamento. Fue obispo titular de Canarias entre 1937 y 1966, hasta que dejó el cargo por motivos de edad y salud. Fue uno de los pocos obispos que criticó abiertamente el régimen franquista.

Aunque fue bastante conservador a nivel doctrinal, era muy progresista en temas sociales. Murió en Las Palmas de Gran Canaria.

Poeta (1894-1930). Primo de Elías Salaverria. A los catorce años empezó a trabajar en las oficinas de la Real Compañía Asturiana de Minas. Participó en varias revistas y periódicos de religión, cultura y literatura, dentro y fuera de Euskal Herria. Son ejemplo de ello las publicaciones Aránzazu, Zeruko Argia de Iruñea, Euskal-Esnalea, Argia de Donostia, Gure Herria de Baiona y La Basconia de Buenos Aires. Escribió en euskera 122 poemas, unos cuentos y traducciones, y un pequeño diccionario de Lezo. Se fue a vivir a Pasai Antxo cuando se casó. Murió atropellado por un tren cuando volvía de trabajar.

Compositor (1901-1989). Hermano del poeta Zubigar. De niño participó en el coro de la parroquia de Lezo y recibió las clases de solfeo del organista José Guezala. Siguió sus estudios en la Escuela Franciscana de Arantzazu y en el conservatorio de Donostia realizando las carreras de piano, órgano, composición y acompañamiento.

Amplió sus conocimientos de órgano en Madrid y París; en la capital gala con Charles Lebout. La Guerra Civil española lo sorprendió en Pasai San Pedro, ya que era el organista de allí. Cuando finalizó la guerra, fue organista de la Embajada de Francia en Madrid durante unos cuantos años, ofreciendo además varios conciertos en Radio Nacional, en las parroquias San Jerónimo El Real y San Marcos, y en el monasterio de El Escorial. También actuó en la catedral del Buen Pastor y en la basílica de Santa María de Donostia. En 1954 ganó la oposición de la cátedra de órgano del Conservatorio de Donostia, y ejerció de profesor durante dieciocho años. Fue miembro correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes.

Escritor. Nació en 1946. Licenciado en Filología Románica en la Universidad de Salamanca (1970) y doctor en Filología Vasca en la UPV (1986). Fue el primer alcalde de Lezo de la época post-franquista; gobernó en la legislatura 1979-1983. En cuanto al mundo de la literatura, fue presidente de la Asociación de Escritores Vascos entre 1989 y 1993, y ha ganado varios premios de cuentos, ensayos y poemas. En efecto, Urkizu es un apreciado editor de textos vascos, y sobre todo, de los textos de Ipar Euskal Herria. Ha sido profesor de euskera y literatura en las Universidades de Deustu y Burdeos durante varios años. Es profesor titular de euskera y literatura en la UNED desde 1991, y también miembro de Euskaltzaindia.

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